Llevo tres viajes a Japón sin publicar nada, así que esto es más rescate que estreno.
Lo que vas a encontrar aquí no sigue una lista de “10 imprescindibles” ni promete cambiarte la vida en un templo — para eso ya hay otros blogs, con banda sonora de koto incluida. Aquí hay más bien lo que se queda olvidado en las libretas: las horas en tren, colecciones de cosas varias, mucha senda andada, algún cachivache otaku que me llevé sin más y alguna referencia que solo van a pillar quienes se han tragado Dragon Ball unas tropocientas veces comiéndose el bollicao.
Bienvenidos al caos.
